Habrá “tolerancia cero” de alcohol en sangre para principiantes y menores de 21 años

Este jueves, y tras largas negociaciones, el Senado tratará una propuesta que reduce la cantidad permitida de alcohol en sangre para conductores de corta edad o poca experiencia al volante.

Menores de 21 años y conductores que hayan obtenido recientemente el registro de conducir no podrán beber ni una gota de alcohol antes de ponerse detrás de un volante, si es que prospera un proyecto de ley largamente debatido en comisiones que llegará al recinto este jueves.

La iniciativa lleva a cero la tolerancia de alcohol en sangre para principiantes y para menores de 21 años. En la actualidad, el límite superior es 0.5 gramos por litro de sangre, aunque para conductores profesionales era de cero.

El proyecto de ley es del senador de Unidad Ciudadana, Federico Susbielles y obtuvo el “ok” de la comisión de Legislación General, con lo cual se prevé que llegue al recinto este jueves. Si prospera, pasará a la Cámara de Diputados para su tratamiento final antes de convertirse en ley.

La norma ordena sanciones que llegan hasta el “arresto” para quienes la inflijan. Pero además prevé “inhabilitación para conducir vehículos o determinada categoría”, “retención” de la licencia habilitantes, multas y la obligación de concurrir a cursos especiales de educación vial.

“Es una norma importante, que además fue producto de un largo proceso de trabajo: con los familiares de las víctimas, con la comunidad científica, con los sectores de la industria y con los espacios políticos”, admitió Susbielles, que se mostró optimista respecto de una sanción definitiva para antes de fin de año.

Lo cierto es que, como narró INFOCIELO, la ley fue largamente discutida por el propio oficialismo, que debió superar las objeciones del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, cuyos enviados expresaron una insistente negativa ante los legisladores bonaerenses. Entre los argumentos que se dejaron oír en esas reuniones figuró el de la dificultad de implementar un “cambio cultural” y el de los costos de implementación de los controles que requeriría la normativa.