Rauch: Detectan una muerte masiva de abejas y apuntan al uso de agroquímicos

“Es una catástrofe”. Con esas palabras el secretario de la Cooperativa Apícola «La Serrana», Gustavo Morteo, definió el reciente hallazgo de un centenar de colmenas repletas de abejas muertas en un campo de Rauch, ubicado sobre la Ruta 30 y la Estación Egaña (a pocos kilómetros de Tandil).

El hecho denunciado no fue el único. En la zona, la entidad tiene relevados otros dos episodios similares en un corto plazo. En lo formal, se dio intervención al Senasa para determinar las causas que provocaron el fenómeno pero los productores apuntan al uso de los agroquímicos. Por las características del caso, no estaría vinculado a la pulverización sino con el uso de inoculantes. Creen que las abejas pudieron haber trasladado el veneno impregnado en el polen o el néctar de los campos de girasol al colmenar.

 

Para conocer más de la situación,  dialogó con el representante de la Cooperativa Apícola «La Serrana» de Tandil, Gustavo Morteo. “Lo que se muestra ahí en el video es que hay una intoxicación o un envenenamiento dentro de la colmena. Lo que se está tratando de ver, es determinar qué producto ha estado haciendo el daño. Ha intervenido gente del Senasa porque el productor hizo la denuncia en Rauch porque es donde las tiene y hay que esperar los resultados oficiales” explicó.

Sin embargo, se animó a trazar una hipótesis preliminar: “Para nosotros que venimos con esta actividad hace muchos años tenemos una hipótesis de lo que puede haber pasado. Lo concreto es que la colmena en sí tiene que haber recibido un envenenamiento a través del ingreso del producto a través o el agua son los tres factores que habrían podido trasmitir el envenenamiento dentro de lo colonia” sostuvo.

“Cuando se pulveriza el insecticida a través del avión o el mosquito la abeja que tiene contacto con el pulverizado muere instantáneamente, no llega a la colonia y no puede llevar residuos. Es como aplicar Raid a una mosca. Acá el problema es que la abeja llevó el veneno hacia la colmena” continuó el representante de la entidad que recepcionó las denuncias de los apicultores.

En esa línea, Gustavo Morteo consideró que las causales pudieron estar en el agua, polen o néctar: “Si hubiesen dejado insecticidas en bidones abandonados la abeja no se acerca por el olor pero si la llegara a tomar moriría en el instante y no tendría la opción de volver. La teoría más cercana a la realidad es que haya un problema en la inoculación de la semilla de girasol que puede ser uno de los sembrados cercanos que hay. Puede ser que haya tenido residuos que hayan llegado hasta el ciclo de la planta a la floración y que a través del polen o el néctar la abeja lo haya tomado y llevado hacia la colonia y en la acumulación y el volumen de polen haya hecho el efecto devastador en la colmena que fue la matanza de toda la colonia. Abejas, crías, reina, la pecoreadora, es una catástrofe” describió.

Pérdidas económicas por más de 3 millones de pesos

Respecto al caso que se observa en el video – cien colmenas- Gustavo Morteo estimó que en esta época del año una colmena “está entre los 40 o 45 kilos lo que vale. En invierno vale menos y en verano vale más. Y después tenés lo que no produjo porque se perdió de producir al menos unos 30 kilos, más la pérdida de materiales. Calculo que de esas cien colmenas, entre capital y lucro cesante tenés como 3 millones de pesos” señaló.

Sin embargo, se refirió a otra calificación del daño en función con el tipo de productor afectado: “Si es un apicultor que es un productor chico puede ser el total de la producción lo perdido y para uno grande quizás sea un 10%. La diferencia no la podes cuantificar en pesos, el daño es distinto” sostuvo.

“El problema está mucho más allá que la pulverización. Acá hoy otro problema. O falló algo en la inoculación o el ciclo de la floración es más rápido pero que el residuo lo llevó la abeja a la colonia es casi una garantía. No hay otro síntoma natural en la abeja que produzca la muerte de este tipo” reafirmó el secretario de la Cooperativa Apícola «La Serrana» de Tandil.

El productor consideró que el hecho “es algo muy difícil de probar. Tenes que convocar a Senasa, tienen que hacer análisis químicos para ver dónde está la mortandad. No es algo fácil de probar. Quizás después de esto y de que la gente está tomando más conciencia de los daños que se ocasionan silenciosamente por ahí puede ayudar a que se tomen más cuidados con los inoculantes o se trabaje mejor con las pulverizaciones. Está bueno que se empiece a discutir” sostuvo.

En ese sentido, remarcó que existe “una buena relación con los pulverizadores, no es que sean enemigos de nadie pero la abeja vuela un radio de cinco kilómetros a la redonda y podes estar en un campo con una buena comunicación con el dueño pero dos potreros más por ahí no tenes contacto y quizás no haya abejas y las precauciones sean distintas. Pero las abejas llegan a ese lugar y es mucho más amplio” señaló.

Sin embargo, opinó que “el problema sería mayor si se confirma que el problema es con los inoculantes. Si estoy en el campo con el dueño y fumiga me avisa y el apicultor puede tapar las colmenas o las saca y una vez que pasó el herbicida la abeja no va a las plantas porque hay olor. Si la abeja toca el herbicida se muere pero es un problema mucho menor, porque acá la abeja va inocentemente a la flor sin saber que están llevando el veneno al colmena” remarcó.

Críticas a la ordenanza que regula la aplicación de agroquímicos en Tandil

Consultado por los marcos regulatorios en la región, Gustavo Morteo sostuvo que en Tandil “no hubo un diálogo con las partes que se ven involucradas con este tipo de trabajo y de agroquímicos. Están pendientes de las distancias pero acá el daño se le hace a la abeja. Que fumigues a 60 o 80 metros de una cuenca de agua o de una escuela no cambia nada porque el daño se hace cuando fumigas un sembrado” dijo.

“No hay en la ordenanza puntas para buscar otro tipo de floraciones y que la abeja tenga diversidad. En la diversidad el porcentaje de muertes en un girasol es menor porque la abeja puede elegir. En este caso, había cien colmenas y una quedó intacta. Esa probablemente estuviese yendo al cardo o al trébol por elección propia pero el grueso fue al girasol porque no hay más alternativa” continuó.

En esa dirección, se quejó por la falta de participación de los apicultores: “Nosotros desde la Cooperativa no tuvimos participación. Una ordenanza no va a cambiar la legislación nacional o provincial pero puede amortizar un poco el daño. Pero la ordenanza no habla de inoculación sino solamente de pulverización” señaló.

Los pasos a seguir desde la Cooperativa de Apicultores

Actualmente se aguardan los resultados de los informes del Senasa. “Estamos avisando a los productores que ante la aparición de los mismos síntomas no se queden porque muchas veces se quedan callados por miedo a perder el lugar porque la mayoría estamos con lugares prestados. Pedimos que lo documenten y lo podamos compartir para ver si el problema está en algún tipo de sembrado o de semilla que intenten cambiar las formas” concluyó Gustavo Morteo.(INFOCIELO)