Panorama político bonaerense: ¿La PBA define el duelo en Juntos por el Cambio?

(Por Andrés Lavaselli )Que las dos listas en pugna en Juntos por el Cambio planeen sus actos de cierre de campaña en la Provincia de Buenos Aires acaso no sea una causalidad: tanto Horacio Rodríguez Larreta como Patricia Bullrich se convencieron de que ese territorio, donde su pelea parece muy pareja, será el que defina la batalla nacional entre ambos. Y es también el foco de las esperanzas y los desafíos del oficialismo, que lanza una campaña “anti desánimo” para sostener allí a Sergio Massa, mientras tramita algunas internas locales que podrían ser costosas de cara a octubre.

La ecuación fue tomando cuerpo de a poco en ambos campamentos, pero ahora está asentada: con las simpatías en el resto del país compensadas –Córdoba por caso parece de Bullrich mientras que Santa Fe de Larreta- Buenos Aires puede ser la llave maestra que abra la puerta a octubre. Esa constatación encuentra a los candidatos en momentos diferentes. La exministra aparece estancada luego de instalar exitosamente que contaba con ventaja. Su rival está en ascenso.

La última semana fue sintomática: cerca de Bullrich aceptan que la candidata cometió casi todos los errores posibles. El más costoso, sin dudas, fue mencionar la palabra “blindaje”. Casi un episodio freudiano, decir justo lo único que no hay que decir: una candidata que evoca un gobierno que desató la peor crisis desde la recuperación de la democracia, del cual ella formó parte con medidas antipatiquísimas, como la baja de las jubilaciones.

Pero con todo lo gravosa que puede ser, se trata en el fondo de una anécdota. Más estructural es la “presión” que, dicen les  está haciendo sentir Larreta. Se basa en al menos dos cuestiones. 1) Tiene un candidato a gobernador que, nadie lo discute seriamente, mide más que su competidor interno. Por eso su tramo está destacado cromáticamente y por eso Bullrich está enviando mensajes de audio de apoyo a  Grindetti a sus candidatos locales. 2) Llega con más recursos materiales. Atónitos, cerca de la exministra miran como los destratan en un canal que hasta ahora era un fortín propio o se lamentan de loa falta de boletas en algunos distritos mientras Larreta va por la segunda tanda de reparto. En el tramo final de la campaña el aparato pesa mucho, poder mover gente, boletas, puede ser una gran diferencia cuando las cosas están ajustadas.

“No se puede cambiar la Argentina si no se cambia la Provincia”, dice, no causalmente, el último spot de Larreta. No está traccionando a Santilli, está intentando capitalizar sus números. Incluso prera un cierre en un estadio cerrado de La Plata. Tampoco es casual que de las cuatro escenificaciones de final de campaña que proyecta Bullrich, el último sea en Lanús, tierra de Grindetti, pleno sur del Conurbano. Allí la lógica es inversa. O convencional: la candidata a presidenta quiere empujar la boleta a gobernador.

Cortocirtuitos

En UP el desafío es que Grabois no se convierta un obstáculo para un Massa que necesita ser el candidato individualmente más votado (la distancia también es clave) para sobrevivir con chances en octubre. El acuerdo con el FMI –que no aporta votos pero puede evitar perderlos si logra estabilizar el “blue” y no dispara más los precios- podría volverse más exigente si no lo logra. Los desembolsos, dato importante, llegan después de las PASO.

“Esta semana pudo hacer más de candidato”, dicen en eloficialismo,  mientras prenden una vela (¿acaso hagan algo más?) a la estabilidad electoral de Javier Milei. Ese primer efecto del entendimiento con el Fondo, la posibilidad de Massa de calzarse más cómodo el traje electoral, será estimulado. “Hay que terminar con el clima de desánimo, no es lo que sentimos en la calle”, dijeron en las últimas horas, palabras más o menos, actores como Sujarchuk, Insaurralde o Cascallares.

“Los intendentes están ordenados, esto no es 2021, es más 2019, al menos en la intención”, se ilusionan cerca de Kicillof. Buscan despejar el fantasma de los alcaldes midiendo mucho más que Massa y, por eso mismo, autonomizándose en los hechos de su suerte. “No va a pasar, ahora la idea es transmitir que hay vida”, juran en La Plata. Cuentan un acto en Chivilcoy, entre semana, que sorprendió hasta a la candidata local por el nivel de participación.

Esa moneda tiene otra cara: tres internas que pueden dejar heridos. 1) La Matanza: la pelea –competitiva- entre Espinosa y Pérsico, la dama del Evita, impidió la caravana triunfal que era costumbre cuando había candidato único. 2) Tigre: la apuesta de Malena Galmarini es alta porque expone capital de Massa. Obligar a su rival, Zamora, a ir con Grabois puede ser coherente con la trayectoria reciente del alcalde, pero no es una muestra de fortaleza. 3) Ituzaingó: Descalzo hijo habilitó y deshabilitó a la candidata del Evita que quería competir en la interna. Tampoco huele a ventaja holgada. La pregunta de fondo, en todos los casos, es la misma: ¿qué harán los perdedores de esas peleas? ¿Para quién jugarán? (DIB)