Melincué apunta a convertirse en el polo gastronómico de General López

En 2017 el pueblo de Melincué estuvo a punto de quedar sumergido por las aguas que venían desbordadas de la laguna homónima, ubicada a pocos metros del casco céntrico. Parecía el principio del fin de una localidad acostumbrada a los vaivenes climáticos desde la primera inundación allá por el año 1931. Hoy busca consolidar su perfil turístico de la mano del entretenimiento y la gastronomía. Desde la comuna apuntan a que Melincué sea un polo turístico gastronómico departamental.

Melincué es la cabecera del departamento General López, el tercer departamento en cantidad de habitantes de la provincia de Santa Fe. La población tiene alrededor de dos mil habitantes y está a unos 120 kilómetros al sur de Rosario y a 60 de Venado Tuerto, la ciudad más importante del departamento General López.

El presidente comunal electo, Silvio Garbolino (FPCyS), aseguro que, una vez que asuma el 10 de diciembre, tiene en carpeta la promoción turística de Melincué a través de la peatonalización de la céntrica calle San Martín donde se encuentran la mayoría de los establecimientos gastronómicos; hasta el mítico y renovado bar «Pelayo», uno de los más antiguos de nuestra provincia.

Desde hace diez años a esta parte, «el crecimiento de lugares gastronómicos creció una enormidad. Hace una década había dos lugares para comer, hoy son diez. Eso habla a las claras del crecimiento exponencial de Melincué. La cantidad de gente que viene a este pueblo los fines de semana es realmente impresionante y mucho tiene que ver con el hotel casino de la localidad, que fue inaugurado en 2007».

Mario Luis Lopez Llopiz es un empresario que abrió su restobar, Fuego y Agua, y recientemente contó a LaCapital que las expectativas están puestas en ese flamante negocio. Pese a ser ingeniero civil y de su pertenencia en el mundo económico del petróleo, por una cuestión personal volvió a su pueblo después de estar radicado por años en distintos lugares como Malargüe, en Mendoza, o en México.

Agregó que «poco a poco Melincué se está constituyendo en el polo gastronómico del departamento. El crecimiento y las expectativas de éste lugar son impresionantes». A las cabañas en alquiler y el hotel Casino se le agregan lugares de esparcimiento que se desarrollaron en los últimos años tales como pizzerías, restaurantes o pastelerías.

                                            Prosperidad

La comuna de Melincué no posee un distrito demasiado extenso y pese a estar enclavado en el corazón de la pampa húmeda sojera, sus tierras no son tan fértiles como las de las jurisdicciones vecinas como Elortondo, Chovet, Hughes, Labordeboy, Miguel Torres o Carreras.

Sin embargo la recaudación comunal se ve alimentada por el aporte que hace el Hotel Casino Melincué en concepto de impuestos locales. «Tenemos una situación de privilegio con respecto a otras comunas por lo que la situación financiera está mejor que otros distritos. A eso hay que agregar que la administración comunal que voy a heredar del mandatario, Horacio Sacchetto, es positiva. Como diría Raúl Alfonsín, la casa está en orden», dijo el presidente electo, Silvio Garbolino.

                                                           Historia

El domingo 14 de mayo de 2017 este diario dio cuenta en su edición papel de lo que estaba sucediendo en Melincué y cuando se originó la primera inundación. «El escenario natural de Melincué siempre estuvo relacionado con excesos hídricos. Basta detenerse en la enumeración de las crecidas: las del siglo XIX, y ya en el siglo pasado, a partir de 1932, las de 1941, 1965, y 1975/76, cuando se cortó el camino al balneario y el hotel quedó en parte bajo agua. «El período del ‘74 al ‘83 fue de una gran cantidad de agua».

Más tarde hubo otra crecida importante, entre 1993 y 1994, que cortó la ruta 90, y otra en 2003 que volvió a cortar los caminos poco antes de la construcción del casino y la estación de bombeo. Después, bajo la gobernación de Carlos Reutemann, se decidió construir la obra de bombeo, que siempre fue «un paliativo» pero que sirvió para evacuar el agua.

Tras esa dramática crecida de 2003, pareció llegar la tranquilidad y las inversiones. De hecho el Hotel Casino Melincué fue inaugurado en 2007, durante el gobierno de Jorge Obeid. También construyeron cabañas que se alquilan con éxito y restaurantes. La pesca en ese espejo de agua es un atractivo turístico muy importante.

Pero diez años después sucedió lo indeseable por los melincuenses y revivieron los fantasmas del pasado. Es que la inmensa masa de agua de la laguna superó la defensa ubicada a la altura de la ruta 90 e ingresó al ejido urbano. Hubo evacuados, pérdidas millonarias de dinero y la angustia generalizada dominó al pueblo que estuvo literalmente bajo agua. Hoy la realidad es otra y Melincué parece renacer una vez más de entre sus cenizas. Acaso algo natural en un pueblo acostumbrado a los vaivenes climáticos.(La Capital)