Las distribuidoras eléctricas cobrarán, desde el 1° de abril, 4.500 millones de pesos

Frente al anuncio de la Secretaría de Energía de desdoblar el tarifazo del gas para los próximos meses, y postergar un 22% de la factura de los meses invernales para después de las elecciones, en esta columna, el director del Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC), Federico Bernal, revela la magnitud de la “estafa” que implica hacia los usuarios.

(Por Federico Bernal*/InfoGEI). La estafa energética del régimen neoliberal ya supera cualquier ficción. Y si jamás hubo límite alguno para beneficiar a las empresas -el Poder Ejecutivo fue infiltrado por ellas desde la asunción de Macri-, mucho menos habrá ahora, a meses de terminada la orgía empresaria. Es que es precisamente ahora, en la recta final, que están más desesperadas que nunca por ganar todo el dinero que puedan a costa del pueblo argentino.

Son conscientes que Cambiemos estalla en pedazos y que, en el mejor de los casos, nada volverá a ser como fue entre 2016 y 2019. Este combo de factores vuelve a explicar el enésimo escándalo tarifario del gas, a entrar en vigencia a partir de abril.

En este sentido, a la perversión del nuevo subsidio multimillonario (mínimo de 4.500 millones de pesos) otorgado por el dúo gobierno empresarial-FMI a las distribuidoras, se agregan más subas, nuevas cuotas, nuevos desdoblamientos y diferimientos para los usuarios. La resolución oficial con el procedimiento se publicará en el Boletín Oficial este lunes 1ero de abril. No obstante, trascendió que habrá aumentos en abril, mayo y junio, para luego mantenerse constante y volver a subir en diciembre, adicionándose a la factura un 22% mensual postergado correspondiente a los meses de invierno. Asimismo, a partir de junio de este año las boletas llegarán mensualmente y no bimestralmente como venía ocurriendo. Los costos (con sus respectivos intereses) de esta postergación recaerán una vez más en el Estado Nacional, por un mínimo de 4.500 millones de pesos.

El ENARGAS, ente regulador que debe velar por la seguridad jurídica y los derechos de los usuarios, avalándolo todo. Con un agravante: son al menos dos los diferimientos de deuda con las distribuidoras que deberá hacerse cargo un próximo gobierno. Es decir, siquiera se hará cargo la administración Cambiemos de las deudas autogeneradas con estas empresas.

Exportación subsidiada

Pero no termina aquí el robo al pueblo argentino, pues hay que denunciar que, en invierno se paga más que en verano, en paralelo a exportaciones masivas del recurso en los meses estivales (a la sazón, más barato que el vendido localmente), pero que en breve también comenzaremos a exportar en los meses invernales y de forma ininterrumpida.

Exportación, debe recordarse, gracias a la mayor producción proveniente básicamente de la empresa Techint (Tecpetrol), cuya producción es subsidiada vía sobreprecios al gas no convencional. En pocas palabras, exportamos gas subsidiado por usuarios que no lo pueden pagar, gas que luego nos falta en los meses de mayor demanda (invierno) y que las petroleras, que lo exportan a mansalva, nos cobran más caro.

Aberración

El encarecimiento del gas en invierno sucede en los países carentes de gas, como por ejemplo Uruguay y determinados países europeos. La Argentina, que supuestamente produce cada vez más gas y sustituye cada vez más también, pagando a precio de importación liso y llano. Una aberración que muta en perversidad. ¿Por qué? A pesar del salvaje, anticonstitucional e interminable tarifazo; a pesar de los siderales incrementos del precio del gas en boca de pozo; a pesar de esta inédita anarquía y desregulación empresarias; a pesar de las ganancias multimillonarias de las distribuidoras y las petroleras, a pesar de todo esto, en 2018 se experimentó la peor caída en la expansión del servicio público de gas domiciliario de la era Macri. Y peor aún: 2016-2018 fue el segundo peor trienio en expansión de gas residencial después de 2001-2003, cayendo 32% respecto de 2013-2015.

Tarifazo nulo de toda nulidad

Millones de hogares empobrecidos energéticamente, imposibilitados de pagar la factura desde hace más de un año reciben un nuevo cimbronazo. Cientos de miles las pequeñas y medianas empresas, fábricas y comercios quebradas por la estafa energética del régimen, con decenas de miles cerrando todos los meses por la combinación recesión-hiperinflación-tarifazo a la que ahora se le suma un enésimo incremento.

Nulo de toda nulidad es este tarifazo odioso, ilegítimo e insostenible, donde los miles de millones de pesos que las distribuidoras cobran en cantidades crecientes, más los miles de millones de pesos que reciben año tras año obsequiados por el Estado Nacional (las propias empresas) no se destinan a una expansión proporcional de la red de gas como cabría esperar por la magnitud del incremento tarifario. Por el contrario, empeoran todos los números, habilitándose exportaciones y nuevas inversiones en Vaca Muerta sólo a partir de la comercialización de nuestro gas a terceras naciones.

Todo ganancia

Las multimillonariamente enriquecidas distribuidoras cobrarán, desde el 1ero de abril, 4.500 millones de pesos. Lo conseguido superando cualquier estimación, cualquier ambición, con el reaseguro que toda esta deliberada atrofia y destrucción doméstica las inhibe de invertir proporcionalmente a sus ingresos, proporcionalmente a los millones de argentinos y argentinas todavía sin gas de red. Todo rentabilidad. Todo ganancia. Todo dividendo. Todo delito contra la Nación y sus más de 42 millones de compatriotas.

(*) Federico Bernal, Bioquímico y Biotecnólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), especializado en Microbiología Industrial