Nuestro asesor fue a visitar establecimientos escolares para determinar como pinta el futuro de la ciudad.
Apenas ingresó a uno de ellos, en el hall central se encontró detrás de una columna a una “blanca palomita” pidiendo a Crónica TV a los gritos para que actuara de garantía para entregar el libro de tareas a su docente.
En un aula vacía había un vendedor ambulante que ofrecía a la Directora una partida de gas pimienta y una de gas paralizante para defenderse de posibles motines académicos y estar preparados para cualquier toma pacifica del aula.
En el kiosco de la escuela se escuchó un griterio. El centro comercial estaba rodeado por una docena de adolescentes que pedía a los gritos férnet con cola, la kioskera ante el agravamiento de la situación optó por colgar la bandera blanca y escapar por la ventana. Una resistencia tipo “El álamo” sería inútil ante la inoperatividad de los padres que seguramente se podrían de lado de sus hijos.
Nuestro asesor rápidamente salió del edificio con una retirada elegante, y fue en la puerta principal, que observó atracar a una ambulancia y en ella entrar a una docente con chaleco de fuerza que repetía sin parar “Soy maestro y quiero enseñar…soy maestro y quiero enseñar”. (Continuará).
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